Y de las rebanadas que me sobraban del paquete de pan de molde para enrollar prepare esta divertida merienda-cena de domingo.
Un modo distinto de comer salchichas frankfurt de toda la vida.
Tomamos las rebanadas de pan de molde y las untamos con queso Philadelphia a las finas hierbas, ponemos una salchicha y enrollamos. Lo metemos en el horno que habremos precalentado con el grill a tope para que tome un tono tostado, controlando no se queme y listo para merendar o cenar.
Espero que os guste ¡Bon apetit!
Ya esta cerca el verano, pero ahora las flores invaden el jardín de mi madre e incluso el cebollino (ultima foto) esta en flor y precioso.
Ha sido casi misión imposible conseguir unas flores de calabacín, pero mi madre cual Sant Jordi contra el dragón me las ha conseguido esquivando valientemente, imagino el rechazo de mi padre.
Y es que hace mucho tiempo que me apetecía comerlas, sin rellenar ni nada tal cual, simplemente en tempura. Hay muchas recetas con rellenos pero esta vez ha sido una merienda sencilla acompañada de queso tipo philadelphia finas hierbas o nada.
Espero que tengáis la oportunidad de probarlas. ¡Bon apetit!
Ingredientes:
6 flores de calabacín
Harina para tempura
Agua
Sal
Pimienta
Aceite para freír
Elaboración:
Limpiamos con cuidado las flores y ponemos aceite en una sartén y preparamos la harina para tempura con el agua fría tal cual nos indica el fabricante.
Las rebozamos y freímos. Escurrimos sobre papel de cocina para eliminar el exceso de aceite y solo nos queda disfrutarlas.
Es lo que tiene querer ser la tía favorita, que te encuentras un sábado a las 8:30 de la mañana preguntándote como han podido darle el premio Príncipe de Asturias al creador de tu peor pesadilla a estas horas.
Pero no importa porque tu sobrino para celebrar su 6º cumpleaños va a tener la tarta de Mario que quería!!!
Que si... que luego es tan solo un ataque de pánico pero vamos el "BOO" no te lo quita nadie.
En esta tarta quería probar dos cosas, una era hacer una red velvet de otro color... los experimentos con gaseosa a partir de ahora... y no cubrirla con fondant.
Esta segunda parte me ha gustado, aunque no queda una tarta tan lisa como cuando la cubres con fondant si que los comensales agradecen que no este esa capa extra de azúcar.
Me parecía "un pecado" que acabase el fondant en la basura... y bueno en casa nos gusto así, blanquita con el frosting de queso y ver los platos limpios se agradece.
Y el transporte también tuvo su aquel, porque esta era muy grande para mi porta tartas y tuve que buscarme una ayudante, que resulto ser de lo mas eficiente y desde luego la voy a contratar para sucesivas entregas.
También le hice galletas y cake pop para disfrute de todos, el calor ya empieza a pasar factura a muchas cosas y nos tocara hacer como con los ferrero rocher.... pero aún falta el cumpleaños de Marc y no va a ser menos.....
He seguido la receta tal cual aparece y me ha parecido muy liquida y por eso no ha quedado muy definida las capas.
Lo cierto es que de sabor nos ha gustado, de apariencia ¡lo odio! pero que no se diga que no publico lo que no me gusta también....
Ingredientes:
4 huevos grandes
250 g de azúcar
250 ml de leche
250 ml de aceite de girasol
300 g de harina
1 cucharada de levadura
2 cucharadas de cacao
1 cucharadita de extracto de vainilla
Elaboración:
Engrasamos un molde y precalentamos el horno.
Batimos los huevos con el azúcar hasta que blanqueen, añadimos el aceite poco a poco sin dejar de batir. Una vez que esté bien integrado, se añade la vainilla y la leche. Reservamos.
En otro bol, mezcle los ingredientes “secos”: harina y levadura.
Añada los ingredientes secos a los húmedos poco a poco y sin dejar de mezclar con ayuda de unas varillas.
Separamos la mitad de la masa y añadimos el cacao.
Para montar el bizcocho: con ayuda de dos jarritas echamos en el centro del molde una cantidad aproximada a 2 cucharadas de masa de vainilla, 1 de cacao y así alternativamente hasta finalizar con la masa.
Horneamos durante unos 50 a 60 minutos a 160º. Controlando que no se queme y que el bizcocho esté hecho, dejamos enfriar y desmoldamos.
No hay mejor fortuna que un niño al que le gusta casi todo, afortunadamente hay cosas que no le gusta lo cual demuestra que tiene paladar pero en lo que se refiere al tema pescado, "mientras sea de verdad y no lo que ponen en el cole" le encanta. Lo prepares como lo prepares.
Así que descongele un lomo que tenía limpio de espinas y prepare esta fantástica comida, espero que os guste a mi de tan solo recordarlo se me hace la boca agua.
Ingredientes para 3 personas:
400 gr de bacalao
2 patatas grandes
4 dientes de ajo
1 coralet ( no se el nombre en castellano, es una guindilla pequeña seca)
1 cucharada de pimentón dulce
9 rebanadas de pan
Aceite de oliva
Sal
Pimienta blanca
Elaboración:
Pelamos las patatas y con ayuda de una mandolina las laminamos bastante finas, las ponemos en una cacerola con agua y sal a cocer. controlando que no queden excesivamente tiernas y se rompan. Freímos el pan y lo reservamos sobre papel de cocina.
Una vez las patatas están al dente las sacamos y secamos y las freímos con cuidado de que no se rompan las laminas y queden de un bonito dorado. Las colocamos en papel absorbente para eliminar el exceso de grasa.
Mientras en una sartén con cuatro cucharadas de aceite freímos los dientes de ajo sin piel y el coralet, una vez este dorado reservamos con el aceite y hacemos el bacalao en la misma sartén, lo salpimentamos al gusto.
Añadimos al bacalao el aceite con el ajo que teníamos reservado y la cucharada de pimentón, removemos para que se incorporen bien todos los sabores pero cuidando que no se queme el pimentón.
Montamos el plato:
Ponemos un lecho de patatas, sobre este una capa de bacalao desmenuzado no muy pequeño, otra capa de patatas y coronamos con bacalao.
Acompañamos de tres rebanadas de pan frito cada plato y añadimos sobre la torre una cucharada de la salsa, ¡bon apetit!