Aquí estamos de nuevo, ya en camino de recuperación o al menos lo vamos intentando que veinticuatro grapas es mucho metal, jejeje. Y si bien voy a estar una temporada sin cocinar afortunadamente tengo algunas pendientes de publicar y colaboraciones de mi hermana Sandra como estas Llibertats para evitar que el blog "se muera del asco" jejejeje.
Este dulce lo recuerdo de siempre ser el favorito de mi padre, imagino que como todos tendrá miles de nombres pero el siempre los ha conocido por llibertats en su infancia y hay una historia que le acompaña.
Me cuenta mi padre que habían dos hermanas solteronas que habían ahorrado cinco mil pesetas en aquel entonces y les daba miedo meterlas en el banco por si lo robaban. Así pues una le decía a la otra que al banco la otra a la una que nunca había podido comerse una llibertat y que igual robaban el banco y se quedaban sin el dinero y sin las llibertats. Al final se gastaron las cinco mil pesetas en estos bloques de merengue con el consiguiente empacho.
Ingredientes:
1 hoja de hojaldre
200 gr. de azúcar
4 claras de huevo
Una pizca de sal y unas gotitas de limón.
Azúcar glas para decorar
Elaboración:
Precalentamos el horno a 180 º (si es de aire caliente, horno tradicional a 200 º ). Ponemos la plancha de hojaldre ya cortada en la bandeja del horno, colocando una fuente con peso para impedir que el hojaldre suba. Lo doramos a nuestro gusto.
Mientras preparamos el merengue, batimos las claras con la pizca de sal y las gotitas de limon, con la ayuda de unas varillas. Cuando esten firmes las claras, empezamos a añadir poco a poco y sin que deje de batir el azúcar hasta que este incorporado en su totalidad.
Montamos
No se si a vosotros os pasa lo mismo pero en casa nos encanta que el primer plato los domingos sea original , rico y que engorde (jajajajajaja).
Me gusta que me permita dejar volar mi imaginación y creatividad, ver una idea y cambiarla a mi gusto y de este modo el domingo acabamos tomando de primeros estos Volaorets rellenos a gusto de Laura con cebolla caramelizada y queso de cabra. Espero que os guste, nosotros los acompañamos de una ensalada con aliño de mostaza y miel.
Ingredientes para 4 volaoret:
1 plancha de hojaldre (use hacendado)
1 cebolla grande
1/2 rulo de queso de cabra
1 huevo batido
Aceite de oliva
100ml. de vermut blanco
2 cucharadas soperas de azucar
Elaboración:
Precalentamos el horno a 180º. Cortamos la cebolla en juliana y la freímos en una sartén. Cuando este dorada le añadimos el azúcar y el vermut para que se vaya caramelizando
Extendemos la plancha de hojaldre y la cortamos en cuatro partes, hacemos un diagonal de cada una de las esquinas hacia el centro, sin llegar a cortar del todo. Pintamos con huevo batido.
Cortamos el queso de cabra en cuatro y ponemos una rodaja en el centro de cada cuadrado, encima le ponemos una cucharada de cebolla caramelizada y llevamos una esquina al centro, dejamos una, llevamos la siguiente hasta formar el volaoret. Volvemos a pintar con huevo y lo metemos en el horno hasta que este dorado a nuestro gusto.
No se si me he encontrado alguna vez con alguien a quien no le guste la pasta, ya sea de un modo u otro siempre hay algún plato con pasta que se encuentra entre nuestros favoritos.
Y os puedo decir que desde el momento en que la prepare el miércoles pasado esta se encuentra entre una de mis muy favoritas. Espero que os guste también a vosotros.
Ingredientes para 4 personas:
6 cucharadas de aceite de oliva
1 cebolla grande cortada en aros muy finos.
2 dientes de ajo muy picados
2 cucharadas de romero fresco picado
1 cucharada de perejil fresco picado
1 calabacín grande en tiras de 4 cm
Ralladura fina de 1 limón
450 g de espirales
sal y pimienta
4 cucharadas de Parmesno recién rallado para acompañar
Elaboración:
Calentamos el aceite en una sartén grande a fuego lento-medio. Añadimos la cebolla y la sofreímos removiendo de vez en cuando hasta que se dore.
Subimos el fuego a medio-vivo y agregamos el ajo, el romero y el perejil. Rehogamos unos segundos sin dejar de remover.
Incorporamos el calabacín y la ralladura de limón. Rehógamos todo unos 5 a 7 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que los ingredientes empiecen a estar tiernos. Salpimentamos y retiramos del fuego.
Llevamos a ebullición agua con sal en una olla. Vertemos la pasta y en cuanto rompa a hervir cocemos la pasta hasta que este al dente. Escurrimos la pasta y la colocamos en una fuente caliente.
Calentamos unos segundos el sofrito de calabacín y lo vertemos sobre la pasta mezclandolo bien. Esparcimos por encima el parmesano rallado y servimos.
Fuente: aplicación Ipad Foto Recetario (Fácil y rápido)
Se acerca la fecha de los corazones, de cupido, de yo no lo celebro pero me encanta que me traigas un ramo de flores.... a ver si cuela...
Como para San Valentin voy a estar convaleciente de la intervención quirúrgica ya he preparado estas galletas de margarina o mantequilla sin lactosa y sin huevo que me apetecía probar un cortador de galletas que me había pasado Sandra y han quedado muy cucas.
Los que deseen preparar la receta con mantequilla, mantequilla son los mismos pasos pero os aseguro que salgo "algun entendido" no se nota la diferencia.
Ingredientes:
125 g de margarina o mantequilla sin lactosa a punto pomada
75 g de azúcar
1 sobre de azúcar avainillado
200 g de harina
Una pizca de sal
Elaboración:
Mezclamos la margarina o mantequilla sin lactosa con el azúcar y el sobre de azúcar avainillado. Una vez tenemos bien integrada la mantequilla con el azúcar añadimos la harina tamizada con la sal y trabajamos la masa. Al principio se nos romperá pero poco a poco se ira convirtiendo en una masa elástica.
Estiramos y con ayuda de los corta pastas vamos haciendo las galletas que iremos poniendo sobre una bandeja anti adherente y la metemos en la nevera no menos de media hora y una hora como máximo.
Precalentamos el horno a 180º
Introducimos las galletas durante unos 20 minutos, recordad de vigilar porque cada horno es un mundo y yo me he llevado mas de una sorpresa por fiarme.
Se que arderé en el infierno por decirle a Miguel que esta tarta no engordaba nada pero me apetecía muchísimo comerla y me tiene muy aburrida con todo a la plancha y todo de dieta.
Creo que de vez en cuando hay que darse un gusto al cuerpo y saborear un poco las cositas ¿no? Pero al final me pilló porque no tuve mejor idea que poner los ingredientes en la pizarra de la cocina y claro lo ha visto ¡y encima sabe leer! jajajajaja
Bueno os dejo la receta porque creo que os puede gustar mucho, muchísimo.
Ingredientes para 4 personas:
250g de masa brisa
3 puerros
20 cl. de nata espesa
3 yemas de huevo
150 g de queso emental
100 g de queso roquefort
3 cucharadas de aceite de oliva
1 pizca de nuez moscada
Pimienta
Sal
Estiramos la pasta y forramos con ella un molde de 25 cm. Reservamos en el congelador 15 minutos y pinchamos el fondo unas cuantas veces. Retiramos las raíces la parte verde y las dos capas exteriores de los puerros, los lavamos y cortamos en juliana bien fina.
Rehogamos los puerros 5 minutos en una sartén con las tres cucharadas de aceite de oliva. Añadimos dos cucharadas de agua y proseguimos la cocción a fuego lento durante 10 minutos, removiendo de vez en cuando; no deben tomar color. Salpimentar y reservar. Mientras, precalentar el horno a 200º.
Batimos las yemas con la nata y los quesos. Salpimentamos y añadimos la nuez moscada rallada en el momento. Rellenamos la masa con los puerros y vertemos la mezcla sobre ellos, repartiendo bien. Bajamos el horno a 180 grados y horneamos sobre unos 30 a 40 minutos dependiendo del horno, lo ideal es que a partir de los primeros 20 vayamos controlando el color dorado. Dejamos templar, desmoldamos y servimos.